Cómo barnizar una puerta

Con la llegada del verano y del calor, los rayos del sol pueden desgastar todo aquellos muebles o puertas que estén expuestos a ellos de forma permanente. Es por ello que es bueno, mientras los rayos son más llevaderos, preparar nuestras puertas de madera aplicándoles unas buenas capas de barniz para hacer frente a una nueva temporada.

Pero, ¿has barnizado nunca una puerta? ¿Tienes idea de cómo hacerlo? A continuación te damos algunos consejos que te serán tremendamente útiles para hacerlo de forma rápida y eficaz. Verás como es mucho más fácil de lo que creías.

¿Qué vas a necesitar?

  • Bolas o láminas plásticas
  • Cinta adhesiva
  • Trapo húmedo para polvo
  • Masilla
  • Una lija
  • Un pincel
  • Tinte en gel
  • Barniz

Empecemos…

En primer lugar, y en el momento en que nos decidamos a dar el paso para barnizar nuestra puerta, uno de los primeros consejos es proteger el suelo sobre el que realizaremos nuestra tarea. Así que lo ideal es cubrirlo con bolas o láminas plásticas que recojan todas aquellas pequeñas gotitas de tinte en gel o barniz que pudieran caer sobre el suelo.

Y ya que hablamos de protección, no debemos olvidarnos tampoco de las paredes que se encuentran alrededor de nuestra puerta. Lo más práctico es usar cinta adhesiva que nos permita forrar toda la parte exterior de la puerta para así evitar dañar la pintura o el papel que cubre la pared.

Otro aspecto a tener en cuenta es que deberíamos eliminar cualquier residuo polvoriento que pudiera encontrarse en la zona donde se va a barnizar la puerta. ¿Os que alguna vez no habéis visto en una puerta ya barnizada una mota de polvo o pelo seco adherido? La verdad, muy estético no es. Y el objetivo, además de protección, es estético.

puerta barnizada

¡A por ello!

Una vez tenemos la zona controlada es momento de centrarnos en la puerta. Lo primero que deberemos hacer será buscar todas aquellos imperfecciones o agujeros que encontremos y taparlos con una masilla que se asemeje al color del barniz que vamos a utilizar.

A continuación, y siempre y cuando la masilla ya esté seca, será el momento de lijar la puerta para eliminar todos los relieves que la masilla haya provocado. Cuando ya la tengamos bien lijada, podemos limpiarla para eliminar restos de serrín.

Seguidamente, aplicaremos una capa de tinte en gel dando pinceladas empezando por el borde inferior y subiendo hasta el superior siempre en sentido vertical. Esta acción debe repetirse hasta cubrir toda la puerta y entonces esperar un mínimo de 4 horas para su secado y volver a lijar la puerta de forma muy suave.

Y ahora sí, ha llegado el momento de empezar a barnizar aplicando todas las capas que consideres necesarias, pero esperando entre una y otra un mínimo de cuatro horas y lijando cada una de ellas para eliminar los residuos que hayan podido quedar.

Finalmente, es muy recomendable aplicar una capa de poliuretano de protección y dejar secar seis horas para repetir la operación al otro lado de la puerta.

pincel barnizando

¿Te animas? ¡Esto está hecho!

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